La primera vez que viste Jurassic Park, obvio que quedaste loco(a) con los dinosaurios.
Si no fuiste de esos niños que literalmente se creían un dinosaurio (cola imaginaria incluida), probablemente pensaste en ser alguien como el Dr. Grant o la Dra. Ellie Sattler.
Alguien con un pincel en la mano, sacando historia del suelo, haciendo teorías sobre cómo vivían estas fascinantes criaturas.
Después crecimos.
Y la mayoria no terminamos excavando fósiles.
Pero la fascinación por esas criaturas extintas nunca se fue.
Paleo Atacama parte exactamente desde ahí.
Desde pararte, en medio del desierto más árido del mundo, sabiendo que bajo esa superficie seca hay restos de océanos, criaturas gigantes, plantas gigantes y huellas que llevan ahí ¡miles de años!
Cerca del 90% de los hallazgos del juego están inspirados en descubrimientos reales del Desierto de Atacama. Cráneos, dientes, huellas, fósiles marinos colosales donde hoy predomina el desierto. Todo eso se ha encontrado de verdad. Todo eso pasó aquí.
Tu trabajo es descubrirlo.
Cada partida es una aventura. Excavas con intención y eliges dónde arriesgar. Celebras cuando aparece ESE hallazgo que estabas buscando. Ese saurópsido esquivo. Esa pieza que completa el museo donde exhibes tus mejores hallazgos.
¡Ahí está la MÁXIMA satisfacción!
Cuando miras tu museo terminado:
salas temáticas coherentes, vitrinas con réplicas hermosas, que cuentan una narrativa clara, exhibiciones que no se parecen a las de nadie más en la mesa.
Es IMPOSIBLE no tomarle a una foto a tu museo al final de la partida.
Porque ese museo costó.
No salió solo.
Porque ese cráneo, esa huella, ese fósil específico lo fuiste a buscar.
Y aunque no hayas ganado la partida.
Da igual.
Porque sabes que a la próxima sabes exactamente lo que tienes que hacer para ganar.
(o eso creemos todos)
Paleo Atacama no se trata de correr contra el tiempo.
Se trata de descubrir, ordenar y exhibir algo que estuvo oculto por millones de años.
Como cuando viste Jurassic Park por primera vez…
pero esta vez, el museo es tuyo 🌵🦴📸
En Paleo Atacama lideras un equipo de paleontólogos con una misión clara:
ir al desierto, excavar donde crees que hay algo importante y convertir esos hallazgos en un museo que la gente quiera visitar.
Cada ronda se divide en dos momentos muy distintos:
Primero, sales a excavar.
Consigues permisos, eliges zonas del desierto y decides cuántos recursos arriesgar según el terreno. A veces aparece justo lo que estabas buscando. A veces no y tienes que modificar tu estrategia.
Después vuelves al museo.
Ahí ordenas tus hallazgos en salas temáticas, decides qué exhibir, cómo mostrarlo y qué historia quieres contar. No es solo acumular fósiles: es combinarlos bien para ganar prestigio y desbloquear nuevas posibilidades.
Ronda a ronda, tu museo crece.
Las vitrinas se llenan, las salas se completan y el prestigio empieza a notarse. Al final de la partida, no solo importa cuántos fósiles encontraste, sino qué tan bien lograste convertirlos en una exhibición coherente y memorable.
Paleo Atacama se juega tomando decisiones constantes, pero sin apuro.
Excavas con intención.
Montas exhibiciones con orgullo.
Y terminas la partida mirando tu museo pensando:
“sí… este es el mejor museo del mundo”.