El Cristarmadillidium muricatum es un isópodo poco común con el cuerpo cubierto de pequeños pinchos, que le dan un aire robusto y defensivo, casi de criatura prehistórica en miniatura. Como cualquier isópodo, es un crustáceo terrestre emparentado con las cochinillas o bichos bola. Lo buscan los coleccionistas que quieren ejemplares diferentes y que impacten a la vista. Se ofrece por unidad o en lotes de 10 y 20 para arrancar una colonia.
Aunque parezca delicado, el Cristarmadillidium muricatum se adapta bien a la cautividad si tiene refugio, humedad y alimento. El montaje es el estándar para isópodos:
Si prefieres no prepararlo tú, el kit terrario para cría de isópodos trae la caja y el sustrato ya mezclado. Para ampliar, consulta nuestra guía sobre isópodos terrestres en cautividad.
Puede hacerlo, porque es descomponedor y recicla la materia orgánica del sustrato, pero por su exclusividad rara vez se destina a esa tarea. Casi todos los aficionados lo tienen como pieza de colección, en su propia caja de cría. Para limpiar un terrario bioactivo rinden mejor especies prolíficas y económicas, como el Porcellio laevis «Dairy Cow», que forma colonias grandes en poco tiempo.