La mantis orquídea (Hymenopus coronatus) es probablemente la mantis más vistosa que existe: imita los pétalos de una flor, y ese disfraz le sirve para cazar, porque las presas se le acercan sin verla. Viene del sudeste asiático y nuestros ejemplares nacen en España en condiciones controladas, lo que da animales fuertes y adaptados. Es más exigente con el clima que otras especies.
En la mantis orquídea los sexos son muy distintos. La hembra llega a unos 7 cm y, al hacerse adulta, saca los colores intensos que recuerdan a la orquídea. El macho apenas alcanza unos 2,5 cm y es más ágil. Por eso el terrario de una hembra adulta debe tener como mínimo 21 cm de alto y 14 cm de ancho.
En libertad, la mantis orquídea habita Malasia, Indonesia, Tailandia, Birmania y Sumatra, y en casa toca imitar ese ambiente tropical:
Puede tenerla tanto alguien que empieza como un coleccionista, siempre que controle bien el ambiente. Si buscas algo más tolerante, la mantis fantasma tolera entre 18 y 30 °C y una humedad moderada, y en su ficha repasamos las normas de manejo comunes a todas las mantis.
Como depredadora, la mantis orquídea solo acepta insectos vivos, de tamaño no superior a su cabeza y tórax juntos. Las ninfas recién nacidas arrancan con Drosophila melanogaster o D. funebris y van subiendo de presa con cada etapa. Ojo con el macho: al medir solo 2,5 cm, necesita presas bastante más pequeñas que la hembra. Las jóvenes comen a diario y las adultas cada dos o tres días; cuanto más comen, antes crecen.
Tienes presas para cada etapa en comida para mantis; el resto de cuidados está en nuestra guía de la mantis en cautividad.