La mantis fantasma (Phyllocrania paradoxa) es la mantis que solemos recomendar para empezar: su cuerpo copia una hoja seca casi a la perfección y, sobre todo, aguanta bien las variaciones de ambiente, así que es de las más sencillas de mantener. Procede de África, es de carácter tranquilo y los ejemplares que vendemos están criados en España.
De adulta, la hembra de mantis fantasma ronda los 5 cm y el macho los 4,5 cm, así que es de talla mediana. Para calcular su terrario se aplica la regla general de las mantis: 3 veces su longitud de alto y 2 de ancho. En una hembra adulta eso da un mínimo de 15 cm de alto por 10 cm de ancho.
Sí, y por eso es tan buena para quien se estrena. La mantis fantasma acepta un margen de condiciones bastante amplio:
La mantis orquídea, en cambio, pide más precisión: entre 22 y 28 °C y humedad estable del 70 %.
Con la mantis fantasma, igual que con el resto de especies, cada ejemplar vive solo en su terrario. Para cogerla, deja que suba a tu mano por sí misma en lugar de agarrarla. Y durante la muda no la toques: en ese momento se queda colgada y es cuando más vulnerable está.
La mantis fantasma caza insectos vivos cuyo tamaño no pase del de su cabeza y su tórax sumados. De ninfa empieza con mosca de la fruta, Drosophila hydei o funebris, y conforme crece se le ofrecen presas mayores. Mientras es joven come cada día; de adulta, cada 2 o 3 días. Justo antes y justo después de mudar se la deja sin comer.
Encontrarás las presas adecuadas a cada fase en comida para mantis, y todo el manejo explicado paso a paso en la guía para cuidar una mantis.