Este espejo dibuja un círculo que se niega a ser perfecto: un contorno suave, ligeramente irregular, como una piedra pulida por el agua. Su marco de hierro en negro mate (50 x 51 cm) enmarca cualquier rincón con un trazo limpio y minimalista, ideal para un recibidor, un pasillo o esa pared que pedía un gesto de diseño sin excesos.